
-¿Papá Noel o Santa Claus?
-Ho, ho, ho. Por cualquier nombre respondo. También me llaman Sinterklas, Pere Nöel y San Nicolás.
-¿Por qué?
-Cada país, y sobre todo EE.UU ha hecho suyos los motivos que hace siglos me hicieron célebre. Al no verme me imaginaron.
-¿Cómo era como San Nicolás?
-Igual que ahora. Me llamaban el obispo de los niños. Era una época tan dura como esta, por eso la amabilidad, generosidad y ayudar a los necesitados eran valores en alza. Me gustaba repartir regalos y ver brillar la inocencia, la ilusión y la alegría de vivir de los niños y de algunas personas.
-Usted ahora es gordo, pero hace siglos no. ¿Cómo lleva tanto cambio?
-Ho,ho, ho. Con tantos siglos a cuesta me da tiempo a acostumbrarme. Mi imagen actual fue obra de Hadbon Sundblom, un americano contratado en 1931 por Coca-Cola y que me dibujó más alto, con más barriga y esta mirada un tanto pícara, pero muy amigable.
-¿El frío no le congela?
-Para nada. Vivir en el Polo Norte tiene sus ventajas. ¡Te conserva joven! Además es mejor habituarse a tener alguna incomodidad que no tener ninguna.
-¿Por qué lo dice?
-Cuando todo se te da hecho crece la vagancia, mientras que cuando pasas un poco de frío o te falta algo te animas a buscarlo.
-¿Siempre usa renos para trasladarse de un lugar a otro?
-No. En Australia como hace tanto calor mis siete renos se quedan en EE.UU y uso siete canguros. Los niños están mas identificados con este animal y se asustan menos.
-Ya que lo sabe todo. ¿Sabe cómo surgió la tradición del árbol de Navidad?
-Claro. Según la leyenda una fría noche de invierno un niño buscó refugio en la casa de un leñador y su esposa, que lo recibieron dándole de comer. Durante esa noche, mientras dormía, el niño se convirtió en ángel, y para recompensar la bondad de los ancianos, tomo una rama de pino y les dijo que la sembraran prometiéndoles que cada año daría sus frutos. Y así fue. Aquél árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.
-¿Cómo se lleva con los Reyes Magos?
-Muy bien. Aunque en esta época del año no nos vemos mucho porque tanto ellos como yo tenemos mucho trabajo. Cuando pasen estas fiestas hemos quedado para comentar las anécdotas de este año.
-¿Los juguetes que regala los fabrica usted?
-Todos no, tengo ayuda. El taller de creación de juguetes está en el Polo Norte. Somos una población pequeña, pero muy productiva y como nos llevamos muy bien brilla la armonía, la concordia y el amor. Me ayudan los sílfides, unos duendes expertos trabajadores y muy divertidos.
-¿Su mujer no se le queja de tanto trabajar?
-¡Que va! Ella está conmigo. Generalmente es la que prepara la merienda, las galletas y el chocolate. ¡Que buenas que están!
-Por cierto, ¿y a usted quién le regala algo?
-Mi mejor regalo es ver contentos a los demás. Y eso cuesta poco, aunque a veces os parezca complicado y difícil.
-¿Algún día revelará su edad?
-Yo no tengo edad, o en todo caso me podéis poner la que queráis.
-Por cierto, ¿cómo ha llegado usted hasta aquí para concedernos esta entrevista?
-Muy sencillo. Me encanta todo lo que haga feliz a los niños y Marina d´Or Ciudad de Vacaciones es ¡el paraíso de los niños!